EL HIERRO SÓLO SE AFILA CON OTRO HIERRO....

        La vida no es sólo lo que vemos, es lo que sentimos, lo que respiramos, nuestras emociones y nuestros desengaños. La vida es una caricia en transformación permanente que viene con un manual de instrucciones cambiante y complejo que nos empeñamos en conocer sin darnos cuenta que en su misterio reside su virtud.

        "El hierro se afila con otro hierro"....y en la noche voló ese pensamiento como la brisa entrelazada del atardecer no por su significado, sino por su autor. Es cierto mi amiga que la sonrisa es en ocasiones la muestra del sufrimiento y que el camino oscuro sólo se ilumina a veces por el fulgor de tu mirada inquieta, traviesa y curiosa que decidió salir a por el mundo, agarrar su rostro y decirle, "¡¡aquí me tienes!!". La valentía de una mirada sincera, la sonrisa del que sabe que un abrazo es un territorio sagrado donde residen el aprecio, el amor, la humildad, el orgullo y por encima de todo, la lealtad. No hay peor traición que un abrazo forzado o un "me alegro de verte" cuando tu alma miente y los labios engañan.

 HERRAMIENTAS        Mi adorada amiga, vengo de una familia donde un beso y un abrazo es un mundo de calor y donde la emociones nos hacen querer a los que quieren a los nuestros y amar a los que nos entregan su alma.

        En ocasiones, algunos raros instantes, mi cabeza y mi alma se desconectan para experimentar vidas paralelas donde encontrar distancias que son capaces de elevar razón y emoción al parnaso regresando de con la sensación del que tiene pasos pendientes de un camino por escribir pero por encima de todo, por disfrutar. Algunas veces acaricio las páginas de mi adorado pergeñador de ilusiones, Antonio Gala, encontrando en páginas ya leídas, rostros de personas que quiero y que se integran entre sus líneas como el sonido de un violonchelo en una noche donde la magia se deja acariciar por unas manos ávidas de misterio. Apoyado en su barroco bastón me mostró el rostro de tu mirada:

        "Nada hay más sencillo que poseer un cuerpo, y nada tan complicado como poseer un alma: un alma que ni siquiera se niega a ser poseída, si no que simplemente está mirando hacia otro parte, o no mirando nada. El enamorado es igual que un faquir de los que vienen desde la India a exhibir sus artes en el zoco: se acuestan sobre clavos, devoran fuego se traspasan con espadas puntiagudas y, en apariencia, continúan ilesos. Yo continuaba en apariencia ileso, pero me hallaba moribundo".

         A veces mi amiga, algunas personas con su caminar sulfúreo hacia el continuo averno, intenta arrastrar nuestra alma confundiéndola o encrespando nuestro paso haciendo que perdamos la dirección y esfuerzos en batallas que nunca pueden mermar al enemigo pues chapotea en la mentira careciendo de cualquier atisbo de honor y buscando hacer sangre hasta que abandones rota en el esfuerzo. ¿Sabes qué?, un autor en su novela "El nombre del Viento", Patrick Rothfuss, vino en un momento de mi vida a traerme la luz que había perdido en la encarnizada lucha del que se ve arrastrado a la contienda y a sacar su parte salvaje reservada para no rendirme nunca en la vida ante los contratiempos:

 "Para aproximarse a una criatura salvaje es necesario tener cuidado. El sigilo no sirve de nada. Las criaturas salvajes reconocen el sigilo y saben que es una mentira y una trampa".

         Las personas sólo pueden hacernos daño cuando son capaces de llegar a tocar nuestra alma. Si afilas el hierro, pincha fuerte el suelo, toma impulso y avanza dejando atrás los que no merecen la pena.

 

EL CAMINO Y LA VIDA SE CONSTRUYEN CON PASOS

 

         Una mariposa es un símbolo de una transformación en la vida, una mariposa pasa de arrastrarse en la tierra a tocar el MARIPOSAceleste azul del firmamento con una sensación de libertad y ligeresa, en pocas palabras podría significar el mismo significado de la vida humana, al final todos luchamos por ser mariposas.
 
        Todos tenemos miedo de fallar y equivocarnos, de sentir que nuestra vida se convirtió en una sucesión de errores que nos lleve al sufrimiento......pero no hacer nada también es equivocarnos.
 
         La primera persona que nadó en el mar, la primera que subió una alta montaña, todos sin duda pensaron que era imposible y era cierto. Era imposible pues nadie lo intentó hasta que llegaron ellos....luego llegaron los demás que opinaron que "era fácil" y que "eso lo hace cualquiera", pero la verdad es que nuestra decisión nos mostró un camino en el que el error era parte del acierto.
 
           No permitas que tu vida pase ante tí como los espejos cóncavos y convexos de Luces de Bohemia, la vida es real y no es perfecta, por lo que ¡vamos por ella!, ser feliz es algo que nunca podremos comprar en una tienda de todo a un euro.

         "Érase una vez tres gusanos de seda que ignoraban su futuro como mariposas. Sus nombres eran: Pesimista, Realista y Optimista. Se les acercaba la hora de su transformación y empezaron a sentir los primeros síntomas....
Su voraz apetito fue desapareciendo, su movilidad menguaba a gran velocidad y, finalmente, sintieron como el capullo les aislaba del mundo conocido, de la seguridad de lo cotidiano. En la oscuridad del misterio de su futuro, tuvieron pensamientos distintos:

- Pesimista se dijo a sí mismo que estaba viviendo el final de su vida, y en lo más profundo de su sentir, se despidió de los buenos momentos.

 - Realista se dio ánimos diciéndose que todo aquello sería momentáneo y que, tarde o temprano, todo volvería a la normalidad.

 Optimista sintió que, aquello que le estaba ocurriendo, podría ser la oportunidad para que se cumpliese su sueño más preciado: poder volar. Y aprovechó la oscuridad para perfeccionar sus sueños.

 Cuando los tres capullos se abrieron, dejaron ver tres realidades iguales y distintas, a la vez..."

 

Pesimista era una bellísima mariposa, pero…. estaba muerta… Había muerto de miedo.

Realista era una hermosísima mariposa, pero…. a pesar de ello, empezó a arrastrarse como cuando era gusano. Con satisfacción, dio las gracias al cielo por haber podido seguir igual.

Optimista, nada más ver la luz del día, buscó sus alas… y al verlas, su corazón rezumó alegría, emprendió el vuelo, y dio las gracias, repartiendo su dicha por todo el bosque.

 

 


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