La lección de vida de Gabriel el Vikingo

La lección de vida de Gabriel el Vikingo

DIANA G. MARUGÁN. 21/09/2016. Disponible en http://www.elmundo.es/cronica/2016/09/21/57de5009e2704e834d8b45ed.html

No existe un sentimiento más puro e intenso que el amor de unos padres por sus hijos. No conoce el límite, ni está programado para el abandono. Una especie de enamoramiento siria2acelerado que brota desde lo más animal del ser humano con el fin más básico: la supervivencia de la especie. Pero a veces la posibilidad de protegerles se desliza entre las manos como arena de mar. Nadie está preparado para superar la muerte de un hijo, y la sola idea de imaginarlo provoca un escalofrío cortante que paraliza la respiración. Pero aun así, miles de niños españoles viajan ahora mismo en situación de peligropor nuestras carreteras, con el beneplácito de las autoridades, esas presuntamente competentes.

Elena Chamorro, profesora de educación especial, y Fernando López, técnico en emergencias sanitarias de Hoyo de Manzanares (Madrid), tampoco lo estaban cuando la vida de su bebé Gabriel se truncó para siempre en una fatídica curva. "Esa curva se llevó todo. Esa curva, y no llevarte en una silla a contramarcha (ACM)", escribe el técnico en su página de Facebook Gabriel el Vikingo, y la Leyenda de la OlaVerde, creada en nombre de su valeroso luchador. Es su ventana al mundo, el rincón donde permanecen vivos sus recuerdos, con más de 5.300 seguidores que muestran su afecto enviándoles imágenes de arcoíris, como si el cielo fuera un lienzo y Gabriel jugara con los colores. "Es una manera de que siga con nosotros, y de alertar a otras familias", dice la maestra. "Viajar a favor de la marcha mata, destruye familias. Se responsable, protege a tu hijo", es lema en sus publicaciones.

Con la ausencia de Gabriel se volatilizaron sus sueños, su alegría y hasta la salud del abuelo, dejando a Lara sin su hermano mayor. "Papi, me duele el corazón por Gabri, dame un abrazo", dice a veces la niña a sus tres añitos. Después les pide que le hagan cosquillas. "Porque cuando duele el corazón, si te hacen cosquillas, después de reír, vuelve a la latir con fuerza".

La fatalidad les golpeó con un accidente inevitable, pero la desinformación y los intereses de algunos poderosos sin escrúpulos, o simplemente ignorantes, que autorizan las homologaciones a ciertos sistemas de retención infantil (SRI), obviando los estudios que demuestran fehacientemente sus riesgos, provocaron que los padres del vikingo tomasen la peor decisión de sus vidas: sentar a su hijo en una silla a favor de la marcha (AFM). Como tantos otros, se guiaron por los rankings automovilísticos, desconociendo que la seguridad en la mayoría de esos estudios sólo vale un 6% del porcentaje final.

Gabriel tenía dos años y medio cuando regresaba del cole junto a su padre. El pequeño entusiasta de la Patrulla Canina y admirador de Peppa Pig y su hermanito George, preguntaba curioso por Lara. La niña, por esos caprichos del destino, se quedó con su abuela, ya que su madre estaba en una reunión. Durante el trayecto, y conduciendo con la pericia que le aporta su experiencia en ambulancias, Fernando sintió el impulso de decirle "te quiero". Su chiquitín, sonriente, respondió con un sonoro "Te quiero papi".

 

 

Como un "dummy'"

Circulaban, como cada día, por la M-618 a la altura de Canto del Pico. En la radio comenzó a sonar la canción Somewhere over the Rainbow, y de repente un vehículo los embistió. "Todo ocurría a cámara lenta. Entonces miré hacia Gabri, y en ese momento otro golpe lateral nos volvió a retorcer mientras veía a mi hijo como un dummy en su sillita. Y se dejó de mover el coche. Y se dejó de mover mi rey. Entonces empecé a gritar: ¡Gabriel, Gabriel! Y pude ver en sus ojos la inactividad de una foto". Gracias a su formación consiguió reanimarle. "Al comprobar que no tenía signos vitales, sentí como mi mundo se venía abajo. Sólo pensaba que se tenía que despedir de su mamá".

Logró sacarle con vida, pero el pequeño sufrió una decapitación interna (luxación completa de la primera vértebra cervical que provoca la separación de cráneo y columna vertebral), posiblemente provocada por el uso de su tan galardonada sillita AFM (con escudo), y quedó pentapléjico. Gabriel estaba conectado a una máquina para respirar. La madrugada del 8 de junio, tras siete meses de agonía en el hospital, de pasar navidades, cumpleaños y noches en vela suplicando un milagro, el tubo que le conectaba al aparato se salió de su sitio. Habían logrado llevarle a casa a pasar el puente. De nuevo su padre intentó salvarle, pero esta vez fue imposible, y se produjo una muerte cerebral irreversible. Para añadir más infierno a su calvario, "la ambulancia tardó 45 minutos, y los del 112 nos pusieron en espera por gritar", recuerda entre lágrimas Elena, mientras se abraza al consuelo de que parte de su hijo permanece vivo, ya que donaron sus órganos.

Pura física

"La mayoría de los padres no son conscientes de lo importante que es llevar a sus hijos a contramarcha. Deberíamos aprender de los países escandinavos", lamenta la pediatra Cristina Puente del Hospital Ruber Internacional, refiriéndose a que en 2015 ningún menor de cuatro años falleció en las carreteras noruegas. Tanto en Sueciacomo en Noruegaviajar de espaldas es la única opción. En España es obligatorio que los menores se desplacen en sillas homologadas hasta los 12 años (1,35 cm). Pero no todas las homologadas son seguras, algo imposible si se instalan AFM, es pura física. Ana Urbieta, doctora en Ciencias Físicas, lo explica: "En una colisión frontal o por alcance, la inercia del movimiento lanza a los ocupantes del vehículo hacia delante. En una silla AFM, el arnés o el escudo retienen el cuerpo del niño, pero no su cabeza, que sale proyectada hacia delante tirando del cuello con una fuerza brutal, que provoca la decapitación interna. La única forma de evitarla es impidiendo el movimiento de la cabeza, y eso sólo se logra con un asiento ACM".

Elena y Fernando comparten su dolor para que "la muerte de nuestro hijo no sea en vano...". No están solos, Cristina Barroso, consultora en SRI y portavoz del modelo sueco en España, tiene una meta: "No voy a parar hasta que se reconozcan los sistemas AFM como lo que son: dispositivos peligrosos". Con este objetivo regresa el día 21 la campaña Ni un peque más en peligro (#yoviajoseguro), para que todos los menores de cuatro años (como mínimo) vayan siempre en sillas a contramarcha. Cuando eso ocurra, Gabriel el Vikingo se habrá convertido en leyenda, en la Leyenda de la OlaVerde.

 

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